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Entrevista |

Javier Soto: "Nos ven como invisibles"

El mejor deportista sordo del Siglo XX hace un recorrido de su carrera deportiva. Sus dificultades y superación.

Empezaste con 12 años si no me equivoco en el deporte y practicabas varios, ¿por qué te decidiste por el atletismo? ¿Se te dio bien desde el principio?

A los 12 años participaba en 5 deportes escolares de Segovia: fútbol, atletismo, baloncesto, tenis y natación; siempre me ha gustado mucho el deporte y se me daba bien, por eso era difícil elegir uno sólo. 

Después, con los estudios tuve que reducir los deportes a dos: fútbol y atletismo. Llegó el momento de tomar una decisión importante. Pese a que entonces mis deportes favoritos eran el esquí y fútbol, sopesé otras ventajas del atletismo como que te ofrecía más libertad, contacto con la naturaleza, individualidad… Tardé casi dos años en decidir cuál era el deporte en el que me podía realizar mejor; y al final me decidí por el atletismo. A los 19 años empecé a competir a nivel profesional dedicándome exclusivamente al atletismo.

Aprendiste la lengua de signos con 20 años. ¿Cómo te comunicabas hasta entonces? ¿Cómo se aprende a hablar? 

Aprendí la lengua de signos como un idioma más, gracias a los compañeros de selección española de atletismo en las competiciones internacionales para sordos. Anteriormente creí que la lengua de signos no pertenecía a la discapacidad auditiva porque vivía en Segovia con un entorno normalizado que nos comunicábamos bien con la lengua oral y mis amigos sordos de allí tampoco sabían la LSE. 

He contado siempre con la ayuda de logopedas, un profesor de apoyo y sobre todo el continuo esfuerzo de mis padres, lo cual me ha permitido recibir una buena educación desde niño para superar el problema de sordera profunda. Por eso puedo hablar y entender a la gente oyente leyéndoles los labios.

Vas a los sordolímpicos de Copenhague con 20 años. ¿Cómo surge eso? ¿Cómo lo vives?

Fue la casualidad la que me llevó a conocer a un funcionario del Consejo Superior de Deportes que me introdujo en el mundo de los sordos. Hasta entonces no me había relacionado con ellos, ya que estaba inmerso en el de oyentes, justamente dos meses antes del evento mundial. Fue una experiencia difícil también, pues yo no conocía la lengua de signos que utilizaban en su mayoría, así que la comunicación era rudimentaria. Las medallas de plata y bronce que conseguí en las pruebas de 800 y 1.500 eran las primeras individuales que España conseguía después de haber participado en dieciocho ocasiones.

A nivel deportivo, ¿cuál es el momento más significativo o el que más te ha marcado? 

En cuanto a entrenadores, al segoviano Isaac Sastre que me formó como deportista para inculcarme en la afición al atletismo y a Antonio Serrano que me formó como deportista profesional donde conseguí los mayores éxitos deportivos. 

Mi mejor recuerdo ha sido la obtención del récord mundial de 1.000m y 1.500m para sordos. También de la medalla de oro (1.500m) en los Juegos Sordolimpicos. Y de haber podido competir en la élite de atletismo nacional y europeo con deportistas sin discapacidad.

¿Alguna anécdota? Sé que confundían tu nacionalidad, algo de una falsa salida en una carrera...

En una ocasión los jueces marcaron una salida falsa de 400m pero ya había recorrido la mitad de la carrera mientras los árbitros me perseguían hasta que consiguieron alcanzarme. Les tuve que pedir cinco minutos de descanso para poder recuperarme antes de que comenzara la prueba.
También, una vez no quisieron darme el dorsal de la competición, porque los organizadores no se creían de mi de que yo era español. Por mi voz, que era diferente a los demás. Entonces me preguntaban que si yo era italiano, griego, marroquí… hasta me pidieron pasaporte.

¿Cómo era tu día a día de entrenamiento? Entrenabas además con gente como Chema Martínez.

Guardo buenos recuerdos de mis entrenamientos con Antonio Serrano y grupo de atletas de élite como Juan Carlos Higuero, Javier Guerra, Chema Martínez, Juan Carlos de la Ossa, etc. en el CSD de Madrid. No dedicaba a tiempo completo a los entrenamientos porque tenía que estudiar para tener alguna titulación y salida laboral en cuanto terminaría mi etapa deportiva. 

Fue imprescindible que exista una buena comunicación entre el atleta y su entrenador; además de un ambiente propicio para poder integrarme sin dificultades. Para eso, procuro estar atento a mis entrenadores y compañeros aunque he tenido algunos “accidentes” como en más de una ocasión de entrenarme más de lo planificado por algún malentendido en la comunicación, perderme por la Casa de Campo, tropezarme con algún árbol o bolardo por estar leyendo los labios de mi compañero... 

¿Te sacas la carrera a la vez que compites? ¿Cómo ves la situación ahora (que ha mejorado un poco) de los estudiantes sordos?

Si, gracias al esfuerzo, constancia y una buena planificación. Por ejemplo, cuando era joven tenía que doblar el tiempo de estudio en algunas asignaturas porque no comprendía bien a los profesores. Por ello, debo agradecer el esfuerzo de mis compañeros y de mis padres que se esforzaron en ayudarme en todo lo posible.
Actualmente los estudiantes sordos tienen más recursos gracias a la tecnología que deben aprovechar el buen momento.

¿Qué se siente siendo el mejor deportista sordo del siglo XX?

Fue una satisfacción muy grande haber conseguido este reconocimiento de mucho prestigio y es uno de los mayores logros de mi carrera deportiva. Este galardón es un reconocimiento y un premio a mi trayectoria deportiva. Fue un gran estímulo para mí, para mi entrenador, mi club y especialmente mi familia. A ellos les debo todo; por su apoyo y por estar ahí. Si no fuera por ellos, no tendría ese reconocimiento.

¿El deporte es la mejor salida para una persona sorda? ¿Es la única?

En el deporte de sordos no tienen las mismas facilidades que el deporte de élite para personas sin discapacidad. La visibilidad de nuestra discapacidad no es la misma, porque nos ven como invisibles, no como un ciego que se percata inmediatamente. Nos ven como una persona normal pero a la hora de comunicarnos puede darse cuenta de la sordera o ser de otra nacionalidad debido a la voz diferente. A nivel general, se debería hacer un programa de concienciación social para que nos integremos más en la sociedad, se reconozca nuestra presencia y nos sintamos un poco más protagonistas.

¿Qué le dirías a los jóvenes sordos que empiezan en el deporte?

Expongo una frase que tengo expuesta en mi habitación y me gustaría transmitir también a los deportistas:

Si dejas 1 día de entrenarte, lo nota tu cuerpo.

Si son 2 días seguidos que no entrenas lo notan quienes están a tu lado.

Si son 3 días que pasas sin entrenarte, hasta los espectadores se dan cuenta.

Sólo la disciplina y la constancia hacen a los campeones.

Por último, escribiste el libro "Sordo ¡Y qué!", has terminado el doctorado... ¿Qué proyectos tienes?

Seguir con mis labores de investigación dentro del ámbito universitario, optarme a alguna plaza de profesorado de universidad, promover el deporte para personas con discapacidad y, por supuesto, seguir disfrutando con el deporte.

© - LaLiga4Sports - Año 2016

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