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Así lo vio Raúl

Repasamos la carrera del recientemente retirado Alberto Entrerríos a ojos de su hermano Raúl Entrerríos.

Cuando Raúl Entrerrios nació, su hermano Alberto estaba a punto de cumplir cinco años. Un lustro más tarde, el pequeño de los Entrerríos empezó a tener conciencia de lo que era el deporte y, poco después, tuvo que decidir entre jugar a baloncesto o balonmano en el colegio. Para entonces Alberto ya era el gran referente de Raúl. El hermano mayor jugaba a balonmano; el pequeño elegió seguir el mismo camino. "Siempre le he tenido delante y siempre he tenido una referencia clara sobre cómo debía ser un jugador de balonmano".

Alberto Entrerríos empezó a destacar en edad juvenil, cuando los diferentes seleccionadores nacionales se fijaron en aquel lateral espigado y potente. Raúl asegura que, ya entonces, vislumbraba una estrella: "pese a que aún no había explotado era muy bueno poder verle en esa faceta porque veía que era un gran referente. Ya entonces apuntaba alto". Poco después de cumplir la mayoría de edad, Alberto fichó por el Naranco de Oviedo de División de Honor B. El equipo asturiano tenía como aspiración alcanzar el ascenso a la Liga Asobal y, para eso, había reclutado al joven Entrerrios (20 años). El salto al profesionalismo había llegado. Lo que todos intuían se convirtió en una realidad. "Yo iba a ver a mi hermano con mis padres cada vez que jugaba en casa. Cogíamos el coche e íbamos de Gijón a Oviedo. Iba viendo como iba adquiriendo protagonismo. Ahí es cuando ya veo que mi hermano iba a ser un jugador determinante. Ya marcaba diferencias. Lo veía y, en comparación con otros, hacía cosas diferentes. Tenía una forma de ver el balonmano diferente".

El Naranco de Oviedo cumplió el objetivo de ascender a la Liga Asobal. Alberto Entrerríos, jugador clave en el ascenso, también lo fue en la primera temporada del club en la máxima categoría del balonmano nacional. En su debut en ASOBAL fue elegido mejor jugador junior de la competición, lo que llamó la atención de su siguiente equipo: el Ademar. De León pasó al Barca, y de ahí al Ciudad Real, equipo con el que desarrolló la mayor parte de su carrera. Para entonces Raúl ya despuntaba. Siguió los pasos de su hermano mayor. Tanto es así que en 2001, justo el año en que Alberto dejó el Ademar, Raúl fichó por el equipo leonés. "La lástima fue esa. Justo cuando yo daba el salto, con 18 años, de jugar en Gijón a Asobal con el Ademar él se fue a Barcelona".

Pese a la admiración mutua que se profesaban, Raúl y Alberto nunca llegaron a coincidir en un mismo club a pesar de que sus trayectorias deportivas fueron similares. "Me queda la espinita. Siempre lo hemos dicho, tanto él como yo, hubiera sido muy bonito poder haber compartido una sola temporada en un mismo club porque siempre hemos conectado bien. Tenemos una forma muy parecida de entender el juego. Nos hubiera gustado trabajar todos los días juntos, competir juntos cada día... Hubiera sido muy especial".

No jugaron juntos, pero sí se enfrentaron en infinidad de ocasiones defendiendo intereses distintos. "Es raro, porque tú quieires que tu hermano lo haga bien, pero al mismo tiempo quieres ganar. Era un enfrentamiento de sensaciones, de pensamientos... Es extraño, pero eran enfrentamientos bonitos". Raúl recuerda emocionado que aún era más difícil para sus familiares verlos enfrentarse: "yo recuerdo la Final Four de la Champions de la temporada 2010-2011, jugando uno contra el otro, y a mi padre en la grada con una camiseta de cada uno en la mano. ¡Ese día tenía una en cada mano! (risas)".

Lo que no unieron los clubes sí lo hizo la selección española. Juntos vivieron uno de los momentos más felices de la historia de nuestro balonmano. Ambos formaron parte de la selección que ganó el primer Mundial en la historia de nuestro país: Túnez 2005. "Fue un momento que cambió la dinámica del balonmano español y poder vivirlo junto a mi hermano fue un momento único, indescriptible. Tenía a alguien de mi familia con quién poder compartirlo y eso no está pagado".

Raúl Entrerríos es hoy uno de los mejores jugadores del mundo y, pese a todo, sigue hablando de su hermano con la humildad de quién idolatra a un mito inalcanzable. "A mí me ha influenciado muchísimo. Para mí, mi hermano es el mejor, o uno de los mejores del mundo. Él tiene una capacidad de ver el juego que no tiene casi ninguno. Él era un líder, un jugador increíble para enseñar en vídeo a la gente joven que empieza a jugar a balonmano".

Alberto Entrerríos aún disputará un partido más, el último de su carrera como jugador. Raúl "apludirá como uno más" en la despedida de su ídolo, al que no descarta entrenando algún día. "Sí lo veo entrenando. Hace unos año te diría que no, pero ahora sí lo veo más preparado para ello. Le veo capacitado". Ojalá tenga razón.

© - LaLiga4Sports - Año 2016

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